Julyanix Ramírez Paulino
Financista

 “Da tu primer paso ahora. No importa que no veas el camino completo. Sólo da tu primer paso y el resto del camino irá apareciendo a medida que camines.” (Martin Luther King Jr.)

Actualmente, está en boga escuchar entre los millennials la actividad de “Emprender”, la cual consta de dar inicio a un proyecto o negocio, siguiendo lo pautado en el plan. Sin embargo, no todo es color de rosa, no todo es como lo pinta un proyecto o una pasión por emprender. Cuando el emprendedor pisa tierra y se da cuenta de que los aspectos financieros son tan esenciales como el mismo plan del proyecto, pues hasta inconscientemente inyecta capital proveniente de las cuentas financieras personales. Empero, lo que se desea lograr no es la quiebra de las finanzas personales para alcanzar el éxito del proyecto, más bien que sea una negociación de ganar-ganar para el emprendedor tanto en el terreno profesional como en el personal. A causa de esto, el emprendedor tiene que considerar aspectos vitales antes de empezar la acción.

Incluir en el proyecto un presupuesto. El negocio requiere su propia estimación: financiera y no financiera; con el fin de que este tenga sus propias proyecciones de ingresos, gastos y beneficios.

Determinar las finanzas del proyecto. Según la naturaleza del mismo el emprendedor debe tomar en cuenta los rubros contables que formarán parte del proyecto, con el objetivo de que se obtenga como resultado la factibilidad o no del negocio.

No invertir todo el capital propio. Aportar el 100% del capital personal en un proyecto no siempre es idóneo, debido a que el emprendedor debe respetar tanto el presupuesto como las finanzas personales. En calidad de proyecto o negocio, el emprendedor puede auxiliarse de un financiamiento para poder cubrir los aspectos financieros.

Separar el proyecto de las finanzas personales. En la mayoría de los casos los emprendedores vinculan sus finanzas con las del negocio, pero este no es un buen indicio; esto podría causar problemas financieros para ambas partes.

Es preciso señalar que los inicios son complicados y más aún al emprender un proyecto, pero las finanzas del emprendedor deben estar divorciadas de las finanzas del negocio, debido a que esto puede generar como consecuencia una quiebra no solo en el proyecto, sino también en las finanzas del emprendedor. Lo antes mencionado tiene la finalidad de que el negocio revele por sí mismo los beneficios o pérdidas que va a generar y no que se vean nublados por las finanzas personales.

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