Julyanix Ramírez Paulino
Financista

 “Un banco es un lugar que te presta dinero si puedes probar que no lo necesitas.” (Bob Hope).

La segunda etapa del proceso de financiamiento no culmina en los puntos mencionados en el artículo anterior, sino que es el inicio de la negociación. Esta etapa se subdivide en las acciones que el Cliente va a tomar para avanzar en los pagos de la deuda, y dicho sea de paso, saldar el compromiso contraído.

Todo Cliente que contrae una deuda, en este caso financiada por el sistema bancario, tiene la intención de saldar la deuda antes de lo esperado, con el objetivo de pagarle lo menos posible a la entidad bancaria por concepto de intereses. Dicho esto, el Cliente siempre debe de tener presente los siguientes componentes a mencionar, los cuales están contentivos en el financiamiento.

La Tabla de Amortización. Esta incluye: a) La cuota. Este rubro conforma el pago de capital más la tasa de interés estipulada en el contrato y el total de cuotas determinadas. b) El tiempo. Duración en el que el Cliente mantendrá una relación con la entidad, debido al compromiso contraído. Este puede ser a corto, mediano o largo plazo, según la negociación. c) El Capital. Cantidad expresada en términos monetarios, también llamada “monto”. d) Tasa de interés. El porcentaje que la entidad bancaria cobrará al Cliente por el producto financiero (el financiamiento) concedido.

Fecha de Pago. Es el día en el que el Cliente debe de cumplir con las cuotas indicadas en la tabla de amortización. Normalmente es una fecha fija mes tras mes, hasta el saldo del financiamiento.

Mora. Es el cargo por incumplimiento de pago. Lo usual es que este tipo de cargo haya sido ocasionado por falta de pago en la fecha acordada, por lo que el Cliente debe de cumplir con la misma.

Saldo. Es cuando el Cliente ha terminado con el financiamiento. Es preciso señalar que en esta fase final el Cliente no se pude dormir en los laureles, debe de solicitar a la entidad bancaria la carta de saldo, la cual refleja que el compromiso ha sido pagado en su totalidad. El Cliente no debe de confiar en que el sistema reflejó que el compromiso fue saldado, sino tener la evidencia de la misma para su propia seguridad.

Adicional a todo lo anterior, existe un beneficio que siempre genera incógnita en el Cliente que posee un financiamiento, y es la siguiente interrogante: ¿Cuál es más conveniente, disminuir la cantidad de cuotas o abonar al capital?. Esta es una decisión muy personal por parte del Cliente, esto dependerá de sus fines con el financiamiento y más aún de sus condiciones económicas para realizar una de estas. Pero antes de tomar una decisión prematura, este debe analizar ambos escenarios, de la siguiente manera:

Escenario 1: Disminución de la cantidad de cuotas. El abono que realice el Cliente se verá reflejado en el capital, sin embargo el tiempo establecido en el contrato permanecerá igual. Por lo que el beneficio que obtendrá el Cliente es que pagará un monto menor en las próximas cuotas. En cambio, si el Cliente selecciona el Escenario2: Abono al capital. Pues como lo dice su nombre, el abono será para el capital, y por defecto será atenuado el tiempo establecido en el financiamiento y se ahorrará el cobro que realiza la entidad por concepto de intereses, sin embargo seguirá pagando la misma cuota fija. Cabe resaltar, que uno de los escenarios deberá ser decidido por el Cliente en el momento de la negociación, y que cada entidad tiene sus propias políticas.

Para finalizar, no es un pecado financiarse, más bien es un pecado pasar por alto ciertos aspectos de suma importancia al contraer un compromiso con una entidad bancaria, y más aun no darle el uso estimado al capital solicitado.

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