Sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que le aman. Romanos 8:28

Este es uno de los versículos bíblicos más reconfortantes, sobre todo cuando nuestra vida está en paz y marcha bien, pero, ¡ay cuando llega el día malo!, un diagnostico negativo, cuando nos lastiman el corazón, o simplemente cuando las cosas no salen como la planeamos, es ahí donde encontramos este versículo un tanto lejos de nuestra realidad.

Si comenzamos a leer desde el inicio en Romanos 8 nos daremos cuenta de algo vital, para que ocurra tal cual Dios nos dice en este versículo necesitamos ser hijos de Dios y vivir conforme a su Espíritu.

En el aspecto natural podemos decir que el deseo de todo buen padre que ama a sus hijos es tratar de formar hombres y mujeres de bien, que sean honestos, emocionalmente maduros, con buenos valores y con otras tantas cualidades más para así garantizarles un buen futuro en la vida. El hijo al momento de la corrección no se alegrará, pero estorbar sus caprichos momentáneos, negarles un permiso, aunque los entristezca temporalmente responde a un buen plan que solo el padre conoce, pues tiene la certeza de que le hará bien y que su hijo podrá entenderlo más adelante cuando esté preparado para la vida.

En lo espiritual, nuestro padre Celestial, nuestro padre bueno nos ama, nos conoce, porque él mismo nos formó, entendamos esta verdad, si le aceptamos como padre, toda situación amarga que debamos atravesar, de alguna manera obrará para nuestro bien, aunque en el momento parezca todo lo contrario.

Recuerda que la fidelidad de Dios sobre pasa nuestro entendimiento. Si estás pasando un mal momento, ten pendiente que no necesariamente tendrás un final feliz como en las películas de Disney, más bien tendrás un propósito de bien, que te ha de fortalecer y te hará crecer espiritualmente para afrontar las pruebas de la vida.

 

Merary Díaz.

Deja una respuesta